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Ernest Martínez Ferrando
Jesús Ernest Martínez Ferrando (València, 1891-1965), más conocido cómo Ernest Martínez Ferrando, fue un archivero, escritor e historiador.
Como archivero, fue destinado en 1920 al Archivo de la Corona de Aragón, del cual fue director desde 1940 hasta 1961. Mejoró las instalaciones, empezó un proceso de modernización y ampliación y acondicionó la instalación y la conservación de los fondos, lo que reafirmó el prestigio científico del archivo.
Estudió Filosofía y Letras, rama de Historia, en València, y obtuvo el premio extraordinario de licenciatura en 1914. En 1915 ingresó en el Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Trabajó en la Biblioteca Universitaria de Barcelona y la Biblioteca Provincial de Girona (1919). Desde 1920, trabajó en el Archivo de la Corona de Aragón (en Barcelona), el cual dirigió entre 1940 y 1961.
En cuanto a su vertiente literaria, Carles Riba lo había denominado «nuestro Dickens en potencia».
Fue autor de narraciones cortas, especialmente de cuentos, aunque también tiene alguna novela, como Una dona s’atura en el camí, por la cual obtuvo el premio Joan Crexells (1935). También tradujo al catalán obras de autores franceses (Guy de Maupassant) y alemanes (Heinrich von Kleist, August Liebmann Mayer, Arthur Schnitzler, Stefan Zweig), y obras de historia de las letras y las artes del castellano.
Especialista en la baja edad media en la Corona de Aragón, su tarea como historiador empezó en 1934 con el Catálogo de la documentación relativa al antiguo reino de Valencia (Jaime I el Conquistador; Pedro el Grande). Dos años más tarde, publicó Pere de Portugal, «rei dels catalans», vist a través dels registres de la seva Cancelleria (1936) y otras obras y artículos en revistas especializadas.
En relación con esto, además de las obras de carácter archivístico (catálogos, guías, etc.), las de investigación científica se centran sobre todo en dos periodos. Por un lado, los siglos XIII-XIV (desde Jaime I hasta Alfonso el Benigno), y por otro, mediados del siglo XV (la revolución catalana contra Juan II). Su obra demuestra el acceso que tuvo a los fondos documentales, lo que le permitió centrarse en las épocas que le interesaban, como la baja edad media.
Su faceta literaria, a pesar de que no la cultivó en los primeros años de la posguerra, sino entre 1958 y 1963, porque se dedicó a la gestión de la dirección del archivo y a la investigación historiográfica, quedó reflejada en el terreno histórico. Presentaba las biografías y narraciones de hechos históricos de forma que podían leerse como una novela, pero con el cuidado de un archivero en los datos. Lo que interesaba a Martínez Ferrando era «la individualidad de los personajes históricos y a la vez la capacidad de encontrar el estilo, claro y elegante, lírico cuando era necesario, para hacerlos entendedores, para atrapar al lector».
Fue miembro de la Academia de Buenas Letras de Barcelona en 1941, año en el que ingresó con un discurso sobre «Nueva visión y síntesis del gobierno intruso de Renato de Anjou en Cataluña». En 1949 fue nombrado primer presidente de la delegación de la Asociación Nacional de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos (ANABA) en Cataluña y Baleares (1949-1952), y un año después, inspector regional de los archivos de la zona de Levante, cargo que le dio acceso a los archivos catalanes, valencianos y baleares. También fue miembro del Consejo Internacional de Archivos, formó parte del Centro de Cultura Valenciana, la Academia Pontaniana de Nápoles, la Deputazione di Storia Patria per la Sardegna, la Sociedad Geográfica de Lisboa y el Patronato de los Monasterios Reales de Poblet i Santes Creus, además de estar adscrito a la Hispanic Society of America.
Vicent Alonso dedicó su tesis doctoral a Ernest Martínez Ferrando y escribió Entre la poesia en prosa i el conte literari. Sobre la literatura d’Ernest Martínez Ferrando (Barcelona: PAM, 1992) y La trajectòria intel·lectual d’Ernest Martínez Ferrando (València: Eliseu Climent, 1992).