La Diputación reedita la ‘Rondalla de rondalles’ del dominico de Ontinyent Lluís Galiana
· La Institució Alfons el Magnànim lanza una edición del libro de 1768 pero con grafía adaptada a cargo de Emili Casanova y con el respeto total a la fonética, morfosintaxis y vocabulario, una versión nueva a partir de la primera y mejorando las anteriore.
El dominico Lluís Galiana (Ontinyent 1740-1771) estaba destinado a ser uno de los mejores eruditos del siglo XVIII como discípulo de Gregori Mayans y Josep Teixidor. También a ser, como discípulo de Carles Ros, el gran impulsor del valenciano, como autor literario, como estudioso de la tradición lingüística y como predicador de sus bondades. Su muerte prematura lo impidió, pero solo por la “Rondalla de rondalles” (1768) y la Carta a Carles Ros de historia literaria valenciana que encabezó el Diccionario valenciano-castellano de 1764 se merece un lugar en nuestra historia, y sobre todo que su obra se lea y se estudie en Bachillerato por sus valores lingüísticos, costumbristas y literarios.
El editor Emili Casanova (Agullent, 1956), profesor de la Universitat de València, estudioso de la historia interna de la lengua y del léxico valenciano, siempre ha tenido como modelo de lengua el de la Rondalla, que todavía vive hoy en más de un 80% en la Vall d'Albaida, y el valor de literatura popular en que se integra. Por eso, ha preparado una edición con grafía adaptada pero con el respeto total a la fonética, morfosintaxis y vocabulario, una edición nueva a partir de la primera edición y mejorando las anteriores.
La ‘Rondalla de rondalles’ es una obra amena, entretenida, didáctica, en que la lengua empleada, en concreto la fraseología tradicional, llena de comparaciones y metáforas, con muchas referencias literarias anteriores y de cultura popular, es la protagonista principal. Pero también es una novela corta prerromántica, como la califica Vicent Escrivà, que supera y transforma los modelos que imita de Quevedo y de Torres, por el argumento vivo, por la caracterización de los personajes, por la estructuración de los modismos dentro de la obra, que se presentan muy cohesionados al servicio de la narración, porque hace más verosímiles los episodios contados; que sigue el modelo barroco pero con un sentido nuevo, como afirma Rossich. Combina estilo directo con diálogos e indirecto, con descripciones, con una organización temporal moderna, con diversidad de lugares donde ocurren los hechos, y con personajes muy caracterizados, chicos y chicas alrededor de la tía Bajuana y de Eufrasieta, que divierte, enseña y preserva mejorándola la manera de narrar del siglo XVIII.